<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?><?xml-stylesheet type='text/xsl' href='http://josepdely.spaces.live.com/mmm2008-07-24_12.50/rsspretty.aspx?rssquery=en-US;http%3a%2f%2fjosepdely.spaces.live.com%2fcategory%2fViajes%2ffeed.rss' version='1.0'?><rss version="2.0" xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" xmlns:msn="http://schemas.microsoft.com/msn/spaces/2005/rss" xmlns:live="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" xmlns:dcterms="http://purl.org/dc/terms/" xmlns:cf="http://www.microsoft.com/schemas/rss/core/2005" xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"><channel><title>Espacio de josepdely: Viajes</title><description /><link>http://josepdely.spaces.live.com/?_c11_BlogPart_BlogPart=blogview&amp;_c=BlogPart&amp;partqs=catViajes</link><language>en-US</language><pubDate>Tue, 19 Aug 2008 06:46:39 GMT</pubDate><lastBuildDate>Tue, 19 Aug 2008 06:46:39 GMT</lastBuildDate><generator>Microsoft Spaces v1.1</generator><docs>http://www.rssboard.org/rss-specification</docs><ttl>60</ttl><cf:parentRSS>http://josepdely.spaces.live.com/blog/feed.rss</cf:parentRSS><live:type>blogcategory</live:type><live:identity><live:id>7398760574416120199</live:id><live:alias>josepdely</live:alias></live:identity><cf:listinfo><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="typelabel" label="Type" /><cf:group ns="http://schemas.microsoft.com/live/spaces/2006/rss" element="tag" label="Tag" /><cf:group element="category" label="Category" /><cf:sort element="pubDate" label="Date" data-type="date" default="true" /><cf:sort element="title" label="Title" data-type="string" /><cf:sort ns="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/" element="comments" label="Comments" data-type="number" /></cf:listinfo><item><title>Un fin de semana en la Alpujarra Baja granadina: Olías (25-27.05.'07)</title><link>http://josepdely.spaces.live.com/Blog/cns!66ADAD8AC83CE987!509.entry</link><description>&lt;div&gt;
&lt;p style="text-align:center" align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300;font-family:Georgia"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;  
&lt;p style="text-align:center" align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300;font-family:Georgia"&gt;               &lt;a href="http://blufiles.storage.live.com/y1pv9dCMkvjGYMrEbVMyO5lEYy4O9I7M77IPr2QfkDlVUQsg_slHoTVsIh4FAOcFwQ4ir5oKCmIApg" target="_blank"&gt;&lt;img style="width:450px;height:200px" height=91 alt="1 Sierra Nevada" src="http://blufiles.storage.live.com/y1pv9dCMkvjGYMrEbVMyO5lEYy4O9I7M77IPr2QfkDlVUQsg_slHoTVsIh4FAOcFwQ4ir5oKCmIApg" width=240&gt;&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; 
&lt;p style="text-align:center" align=center&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300;font-family:Georgia"&gt;UN FIN DE SEMANA EN LA ALPUJARRA BAJA GRANADINA: OLÍAS (&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;25-27.05.’07&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/b&gt;&lt;b&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300;font-family:Georgia"&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/b&gt; 
&lt;blockquote dir=ltr&gt;
&lt;blockquote dir=ltr&gt;&lt;span style="font-size:16pt;color:#993300;font-family:Georgia"&gt;&lt;span style="font-size:14pt;font-family:Georgia"&gt;&lt;font color="#000000"&gt;&lt;span&gt;
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;         &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;em&gt;“La Alpujarra se ha convertido, y desde hace bastantes años, en un mito. Y no sólo como palabra, como topónimo, sino también como comarca. Si en muchos casos no se sabe bien dónde se encuentra, menos aun se tiene conciencia de su pasado ni de su presente. Como tal el mito alpujarreño está hecho de tópicos, de indefiniciones, de vaguedades, de fantasías, incluso de magia. Con todas sus ventajas, las de la fama y el prestigio novelescos y románticos y no pocos de sus inconvenientes, la imprecisión y el error. Y así, con demasiada frecuencia, sus característicos topónimos se pronuncian y se escriben mal, tanto en el lenguaje popular como en el más culto de los medios de comunicación.&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;&lt;/em&gt;&lt;/span&gt;
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14pt;font-family:Georgia"&gt;&lt;em&gt;&lt;span&gt;         &lt;/span&gt;“Y, sin embargo, pocas partes de España como la Alpujarra han sido objeto de tantos relatos, de tantas descripciones y últimamente de tantos estudios. Pero a su lado, desde el siglo XVI al menos, los recuerdos legendarios, la magia de una tradición hecha del conflicto multisecular entre lo autóctono y lo alóctono, de la oposición entre la montaña y el mar, entre Mediterráneo y Atlántico, entre Europa y África, entre el cristianismo y el Islam, acaban siempre por imponerse a la realidad misma. Una tradición mágica que, además, ofrece vagas añoranzas, conlleva ansias y deseos románticos y siempre encanta, conmueve y conquista”.&lt;/em&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14pt"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;span&gt;                       &lt;/span&gt;(Joaquín Bosque Maurel)&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;        &lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;  &lt;/blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14pt"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;span&gt;       &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#003366"&gt;La primera vez que visité y recorrí parte de la Alpujarra granadina ocurrió en noviembre de 2002. Quienes me acogieron en Ferreirola, quien me prestó su casa por una pequeña temporada en ese pueblo próximo a Mecina y Pitres, quien me acompañó en aquel viaje,&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;todos aquellos que fui encontrando en las largas caminatas por senderos y pueblos del valle del Poqueira, del Parque Natural, de la Sierra de la Contraviesa, etc., dejaron en mí su hondo resplandor en un momento en que mi vivir necesitaba un cambio de aires preciso en parajes como aquellos. Paisaje y paisanaje, diría Unamuno. Desde entonces, siempre que puedo y se presenta la oportunidad, procuro perderme por alguno de los parajes de las Alpujarras, como antaño lo hacía por las Batuecas y la Sierra de Francia en Salamanca o por la Maragatería y las Médulas en León.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;span style="font-size:14pt;color:#003366"&gt;&lt;span&gt;       &lt;/span&gt;Así, el último fin de semana del pasado mes de mayo tuve la oportunidad de volver de nuevo a la Alpujarra granadina, a Olías (no se confunda con Olías del Rey, en Toledo, o con el pueblo del mismo nombre en Málaga). Olías es un anejo perteneciente al municipio y partido judicial de Órgiva, junto con Alcázar, Bargís, Las Barreras, Bayazas, Cerro Negro, Fregenite, Los Gallegos, Pago y Los Tablones. Por tanto, pertenece a la categoría de los núcleos de población dispersos dependientes de un determinado ayuntamiento (en tiempo de elecciones este hecho no es baladí, como tendré oportunidad de comentar). Se halla en la Sierra de Alhayón, próxima a la de Lújar, junto a las estribaciones de la Sierra de la Contraviesa, en la llamada Alpujarra Baja o de la Costa. Por carretera hay dos formas de llegar: a través de Órgiva (uno se pregunta cómo puede pertenecer a su ayuntamiento dadas las distancias) o, por la costa, desde Castell de Ferro, a través de la Rambla de Gualchos, pasando por Rubite. Los parajes de la sierra son de una belleza y sublimidad extraordinarias, pero las carreteras no son aptas para estómagos delicados o umbrales de mareo y vértigo fácilmente&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;excitables: la línea recta es apenas columbrable. La etimología epónima procede seguramente del latín “olea” (olivo, aceituna), aunque hay lingüistas que prefieren la palabra árabe “’ulluya” (altura). Se ubica en la una ladera a unos 700 metros sobre el nivel del mar. La población censada se reduce a una veintena de personas, aunque durante mi estancia no habitaban el lugar más de diez, cuya media de edad supera los sesenta años. Dado el régimen de pluviosidad, las aguas subterráneas y las condiciones del terreno (constituido por pizarras paleozoicas, esquistos y filitas, materiales poco permeables y de fácil erosión hídrica en ausencia de cubierta vegetal&lt;/span&gt;&lt;span style="color:#003366"&gt;&lt;font size=3&gt;)&lt;/font&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:14pt;color:#003366"&gt;, además de los pequeños huertos de uso doméstico, abundan los olivos, almendros, higueras y naranjos y limoneros entre matorrales de monte bajo, aptos para jabalíes, conejos, liebres y rebaños de cabras (aún existe un “cabrero” en el pueblo). Las viviendas de Olías se han ido adaptando con el tiempo a la modernidad, desde las antiguos caserones más señalados hasta las casas más sencillas; sorprende ver cómo se han remozado y remodelado antiguas viviendas, si bien todavía algunas conservan su vieja arquitectura (todavía quedan viejas “cuevas” necesitadas de una reforma completa para poder ser habitables). Tengamos en cuenta, por ejemplo, que el tendido eléctrico no llegó al lugar hasta hace veinte años y que la distribución del agua es aún un tanto arcaica (proviene de la fuente principal del pueblo, un manantial que nace en plena roca, se necesita un motor en cada vivienda que la impulse; es agua potable pero no es muy aconsejable su ingesta para personas no acostumbradas). En cuanto a las comunicaciones, para poseer línea telefónica es preciso hacerse con una centralita en cada casa –ni&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;hablar siquiera de la llegada de internet por estas vías– y la cobertura de los móviles es irregular (depende del momento y la posición así como de las distintas operadoras). Otros servicios municipales tales como la recogida de basura no existen (me pregunto a qué espera el ayuntamiento de Órgiva para hacer algo tan sencillo como habilitar varios contenedores y realizar una recogida al menos semanal), existe un pequeño vertedero frente al edificio de la antigua escuela, en las afueras del pueblo. En lo que se refiere a los servicios sanitarios, el centro de salud más cercano se halla en Rubite. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;No obstante todo ello, puede decirse que, mutatis mutandis, las comodidades han llegado a un cierto confort, no sin el esfuerzo económico de la población. &lt;span&gt;    &lt;/span&gt;&lt;span&gt; &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt; 
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;span style="font-size:14pt;color:#003366"&gt;&lt;span&gt;       &lt;/span&gt;De la historia de Olías desconozco gran parte, tampoco he hallado mucha información al respecto –quien pueda ampliar o corregir lo que voy a escribir, está invitado a hacerlo. Por tanto, me aventuraré a realizar algunas conjeturas a partir de la escasez de mis fuentes documentales. En primer lugar, para aproximarnos a los orígenes musulmanes, partiré de una identificación, siguiendo a algunos historiadores: la actual Olías fue, en alguna medida, la antigua Luliar; sin esta hipótesis de trabajo,&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;fundamentada –entre&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;otros elementos de juicio– en las descripciones del lugar por parte de los historiadores andalusíes y nazaríes (asentado entre los barrancos del Hornillo o rambla de Olías), no hay posibilidad de elaborar coherentemente una narración historiográfica sobre el lugar, dado que, hasta donde llega mi información, no hay restos arqueológicos concluyentes (en el pequeño museo de Olías, preparado exquisitamente por una profesora jubilada que vive en el lugar, tampoco he hallado restos que puedan datarse con fiabilidad en la época musulmana). Así pues, las primeras noticias que tenemos de la existencia de Luliar se remontan al siglo XI: Al Udri habla de la existencia del Yûz de Bargís, agrupación territorial que abarcaría los alrededores de Bargís, junto con Alcázar, Rubite, Fregenite y nuestro Luliar, entre otros anexos. Con los nazaríes, durante los siglos XIII al XV, tales divisiones administrativas fueron llamadas tahas: se trataba de racionalizar la antigua ordenación territorial y defensiva de la Alpujarra basada en los husun y sustituirla por pequeños distritos inspirados en la organización de los espacios tribales del Rif norteafricano y más acordes con la nueva situación del sultanato. La zona que abarca la Sierra de Lújar-Contraviesa se correspondería con las tahas de Salí y Suhayl, llamadas más tarde por los castellanos los Çeheles o Cejeles (Salí, Gran Çehel; Suhayl, Pequeño Çehel). La Taha de Suhayl agrupaba a las poblaciones de Lújar y Luliar (Olías), Fregenite, Rubite, Ulbrite (localizado aproximadamente en el actual cortijo &amp;quot;Rubite el Alto&amp;quot;), Bargis, Alfaz y Alcázar. Algunos autores, entre ellos Gómes Moreno, añaden, a los lugares anteriores, los de Xolucar, Xona, Colonda, La Garnatilla, Gualchos el viejo y el nuevo, la Arrayhana y Soyena. Por tanto, si observamos el mapa, se trata de una taha ribereña, defendida en la costa por la fortaleza de Castell de Ferro. Tras la caída del reino nazarí, este hecho será decisivo para la despoblación de la zona. Así, tras la obligada conversión de los mudéjares a comienzos del XVI, un buen número de ellos huyó al norte de África, por lo cual quedaron despoblados entre 1504-1505 al menos doce lugares de la Alpujarra Baja, entre ellos Luliar, tras la creación en 1501 de su parroquia (con los anejos de Ulbrite, Rubite, Fregenite y Olías), siendo arzobispo de Granada fray Hernando de Talavera. ¿Qué sucedió con los Çeheles, las antiguas tahas ribereñas de Salí y Suhail, tras este primer despoblamiento? Con la conquista la Alpujarra Baja (Sierras de Lújar y Contraviesa y la fortaleza de Castell de Ferro) ésta se convirtió en un señorío con su centro en Albuñol (Al-bu-niyûl), al comienzo bajo el mando de la Orden de Santiago, a partir de 1505 –tras su adquisición para la reina Juana de Castilla–&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;regido por la familia Zapata-Portocarreño, casa que había tomado parte en la conquista de Granada. &lt;span&gt; &lt;/span&gt;Fue confiado a Luis Zapata y Portocarreño, que puso en Albuñol su sede, gobernación y justicias (hasta mediados del XVI no pasó a ser un señorío jurisdiccional). Luis Zapata fue hombre de confianza de la Corona y del Conde de Tendilla, capitán general de Granada, gracias a lo cual poseyó una gran influencia en el gobierno del señorío para imponer cargas a los vecinos, cuyo número había menguado considerablemente. Sin embargo, dada la importancia estratégica de la zona para el conjunto defensivo de la Alpujarra, el conde de Tendilla puso mucho empeño en invitar a los mudéjares convertidos a avecindarse en Torvizcón, Alcázar, Fregenite, Bargís y Lújar. Es de suponer el esfuerzo repoblador de la zona, sobre todo tras la rebelión morisca de 1568 y la expulsión definitiva de los moriscos de la Alpujarra. Así, llegamos al&lt;span&gt;  &lt;/span&gt;siglo XVIII, momento en que la titularidad del señorío pasó al Conde de Cifuentes, quien, a partir de 1782, autorizó la venta real de tierras, viñas y propiedades a los agricultores de la zona, que podrían comprar, vender y realizar toda clase de transacciones con la obligación de pagar al titular del condado el canon reconocido en el correspondiente contrato. De Olías-Luliar nada sé desde su despoblamiento a comienzos del XVI hasta que un testimonio del 14 de mayo de 1795 refleja que el señorío ha cambiado de manos: &lt;i&gt;&amp;quot;...Son estos lugares de Olías, Fregenite y Rubite señorío y pertenecían al Conde de Cifuentes, más hoy a sus herederos que lo son el Conde de Santa Coloma por haber casado con una hija del de Cifuentes&amp;quot;&lt;/i&gt;. Además, en este tiempo consta que Olías y Rubite son anejos de Fregenite. Los tres municipios que configuran esta feligresía tienen como cabeza de partido a Torvizcón, dependencia que se mantendrá aún bastante tiempo. Todo hace indicar que Olías se benefició del aumento de población entre 1714 y 1787 en las zonas meridionales. Los restos de viejas cuevas-vivienda en Olías me permiten conjeturar tal hipótesis. Así, llegamos al siglo XIX con la creación de las provincias y de los partidos judiciales en 1833, entendidos no como entes territoriales, sino como demarcaciones para la prestación de los servicios del Estado. Así, la Alpujarra quedó dividida en dos, la parte granadina y la almeriense, con siete partidos judiciales: Órgiva, Ujíjar, Albuñol, Motril, Berja, Canjáyar y Gérgal, en detrimento de otros centros urbanos como Lanjarón, Juviles, Válor y Cádiar, por ejemplo. Del partido de Motril dependió, por vez primera, la zona costera alpujarreña más occidental, con Lújar y Gualchos como cabeceras municipales de la demarcación. Desconozco la ubicación judicial de Olías a partir de entonces, pero todo permite indicar que comenzó a pertenecer al partido de Órgiva, como hasta hoy, como quiera que los decretos de 1965 y de 1988 no han variado tal estatus judicial, no así como sucedió en la década de los ’70, al pasar a depender definitivamente del ayuntamiento de Órgiva como anejo. Sí que me interesa la importancia que supuso, a partir del último tercio del XIX, el establecimiento del “cacique” del lugar, entre otros dueños de tierras y ganados, como atestigua el caserón centenario que habitamos aquel fin de semana. Es de suponer que el crecimiento relativo de la población en la zona aumentó la mano de obra y la necesidad de “controlar” in situ las posesiones y rentas. La creación del edificio de la escuela en tiempos de la II República no sólo es consecuencia de la política educativa republicana, pone de manifiesto las necesidades de una población que cuenta con el suficiente número de habitantes para llevar a cabo semejante política. Con la posguerra y las décadas de los ’50 y ’60 el declive fue imparable hasta llegar a la situación actual, como he comentado antes. Hasta aquí todo lo que puedo decir, grosso modo, sobre la historia del lugar. Pido disculpas por no disponer de mayor documentación para aportar datos más fiables que confirmen mis conjeturas. Invito, a quien pueda hacerlo, a rectificar lo escrito y añadir aquello que convenga. Del mismo modo, lanzo la siguiente propuesta: que alguno de los descendientes de los habitantes de Olías investigue en archivos (la Chancillería y el Archivo de Simancas, por ejemplo), se documente profusamente y realice los oportunos estudios de campo historiográficos para elaborar una historia del lugar, sin duda será el mejor homenaje que pueda rendirse a Olías y sus pobladores a lo largo de la historia.&lt;/span&gt;&lt;font size=3&gt; &lt;span style="font-size:14pt"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/font&gt;
&lt;p style="text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14pt"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;&lt;span&gt;       &lt;/span&gt;&lt;span style="color:#003366"&gt;Después de esta larga introducción sobre Olías, me pregunto cómo continuar: qué hacen una ex-empresaria que ha decido establecerse en un lugar apartado de la Alpujarra, una doctora, un arquitecto técnico y un filósofo, en Olías durante un fin de semana (electoral, para más señas). Que unos amigos decidan apartarse del ruido y las prisas de la vida cotidiana (quien padezca estrés, por supuesto: no es mi caso) es algo muy común. Hacerlo en la casa que nuestra antigua empresaria habita en Olías desde hace unos años (un viejo caserón principal de unos cien años completamente renovado y acondicionado para convertirse en el futuro en una casa rural) nos daba la posibilidad de vivir más integrados en el lugar: las visitas de la gente de la aldea, compartir con ellos los productos de sus huertas, las viejas historias al calor de un pequeño fuego al atardecer, …; escuchar los problemas y necesidades de la gente es aleccionador. Nuestra doctora no pudo menos que atender los achaques de varios de los ancianos, nuestro arquitecto aconsejar determinados procedimientos de construcción en algunas obras, el filósofo escuchar y preguntar continuamente, además de animar incansablemente una buena conversación escanciada con excelente vino y otras bebidas espiritosas tras horas de largas caminatas. Hay hechos que a nosotros, acostumbrados a otro ritmo temporal, pueden parecernos triviales pero que adquieren la categoría de acontecimiento importante según las circunstancias y el lugar. Nuestra misma llegada, así como el domingo electoral, formaban parte de esa categoría de acontecimiento. A pesar de mi actitud anarca (no es lo mismo que “anarquista”), creo que uno de los problemas de nuestra democracia es el distanciamiento mutuo de la política y nuestra vida cotidiana, más allá de las convocatorias electorales y aquellos problemas ocasionales que afectan a nuestro pequeño mundo. Como anejo de Órgiva, Olías tiene una serie de necesidades municipales básicas que en estos últimos años no han tenido apenas eco en el ayuntamiento del que depende: los vecinos fletaron un minibús el día de las elecciones para votar a la candidata de la oposición (oriunda, además, de la aldea) convencidos de la importancia de su voto (recuerdo la novela de Delibes &lt;i&gt;El disputado voto del señor Cayo&lt;/i&gt;) y de que, esta vez, la candidata de la oposición, si ganaba las elecciones, haría algo más que prometer mejoras. Toda una fiesta democrática, aparentemente ingenua. Haberse liberado de siglos de señoríos y caciques permite mantener esperanzas renovables. Tras escuchar las viejas historias sobre los últimos caciques del lugar, alguno de cuyos espíritus vaga penante por ciertas casas y calles de la aldea –según cuentan los más ancianos, y los no tan ancianos, supersticiosos (evitaré referirme a la tradición esotérica y mágica que envuelve zonas de la Alpujarra, no quiero entrar en polémicas de agnóstico y escéptico)–, es de agradecer tal ingenuidad aparente. Sin más, fuimos invitados a las fiestas de Olías, &lt;span&gt; &lt;/span&gt;durante la semana del 8 de septiembre (festividad de la Virgen de Gracia); sin duda alguna allí estaré, los vínculos creados con un lugar es preciso alimentarlos.&lt;/span&gt;&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-indent:35.4pt;text-align:justify"&gt;&lt;span style="font-size:14pt;color:#003366"&gt;&lt;font face="Times New Roman"&gt;Valet!&lt;/font&gt;&lt;/span&gt; 
&lt;p style="text-align:center" align=left&gt;
&lt;table cellspacing=0 border=0&gt;
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&lt;td valign=top&gt;&lt;a href="http://blufiles.storage.live.com/y1pv9dCMkvjGYPUzIaHv14_p2gVHLfCB2IiEBJ-okIjIAQb3uBUucnPhn9-I3hon8VNOLNilyJ3XK8" target="_blank"&gt;&lt;img src="http://blufiles.storage.live.com/y1pv9dCMkvjGYPUzIaHv14_p2gVHLfCB2Iit5rczSqUl62I56C63uH13PC_3izG1V0WebWCVol1btc" border=0&gt;&lt;/a&gt;&lt;/tbody&gt;&lt;/table&gt;&lt;/div&gt;&lt;img src="http://c.services.spaces.live.com/CollectionWebService/c.gif?cid=7398760574416120199&amp;page=RSS%3a+Un+fin+de+semana+en+la+Alpujarra+Baja+granadina%3a+Ol%c3%adas+(25-27.05.'07)&amp;referrer=" width="1px" height="1px" border="0" alt=""&gt;&lt;img style="position:absolute" alt="" width="0px" height="0px" src="http://c.live.com/c.gif?NC=31263&amp;amp;NA=1149&amp;amp;PI=73329&amp;amp;RF=&amp;amp;DI=3919&amp;amp;PS=85545&amp;amp;TP=josepdely.spaces.live.com&amp;amp;GT1=josepdely"&gt;</description><comments>http://josepdely.spaces.live.com/Blog/cns!66ADAD8AC83CE987!509.entry#comment</comments><guid isPermaLink="true">http://josepdely.spaces.live.com/Blog/cns!66ADAD8AC83CE987!509.entry</guid><pubDate>Sun, 17 Jun 2007 23:57:49 GMT</pubDate><slash:comments>0</slash:comments><msn:type>blogentry</msn:type><live:type>blogentry</live:type><live:typelabel>Blog entry</live:typelabel><wfw:commentRss>http://josepdely.spaces.live.com/blog/cns!66ADAD8AC83CE987!509/comments/feed.rss</wfw:commentRss><wfw:comment>http://josepdely.spaces.live.com/Blog/cns!66ADAD8AC83CE987!509.entry#comment</wfw:comment><dcterms:modified>2007-12-25T01:37:11Z</dcterms:modified></item></channel></rss>